La Mayoría de los Diseñadores de Moda Nunca Conocen a sus Suplidores. Deberían.

Por Vogue Business | 2 de Julio, 2020

Este artículo fue originalmente publicado el 2 de Julio del 2020. Lo compartimos porque discute la importancia de mantener la transparencia e integración de la cadena de suministros y, de cómo eso se ata con la sostenibilidad.

Los equipos de diseño deberían de aprender más sobre las fábricas que manufacturan sus prendas.  Para las marcas y suplidores, los beneficios son múltiples.

La organización de Ayesha Barenblat, Remake, fundada en 2016 en San Francisco, lidera viajes a países manufactureros para ayudar a los estudiantes de diseño a entender lo que sucede en el proceso de la creación de una prenda y “que sean testigos del impacto de la moda sobre las personas y nuestro planeta”. Barenblat los llama “viajes sumergibles” el impacto en los jóvenes diseñadores puede llegar a ser profundo.

“Hubo algo de esa experiencia que los dejó alterados”, dijo Yvonne Watson, catedrática asociada para hojas de vida y aprendizaje en Parsons School of Design. Sus estudiantes estaban pensando y hablando sobre la moda de diferente forma cuando regresaron de dicho viaje.

Este tipo de aprendizaje sumergible cuenta con el potencial de ser más que un aparato para la educación de los estudiantes.  Al enviar a los diseñadores a conocer más sobre cómo los suplidores operan, incluyendo la presión sobre los trabajadores de las fábricas, podría transformar la forma en la que se diseña – y – al final – conducir hacia el proceso de una cadena de suministros más ética y sostenible.

“La mayoría de las personas que se gradúan de estas prestigiosas escuelas, nunca han visto una fábrica de teñido – sentir los olores químicos, caminar a través de los tanques”, expresó Barenblat. El poder hablar con el dueño, explica, abre un diálogo sobre cómo algunos tintes son mucho más agresivos que otros y, lo que eso significa para los recursos de agua local o para la salud de los trabajadores.

Aprendizaje Sumergible para las Marcas

Algunas marcas están comenzando a entender el potencial del aprendizaje sumergible.  Marcas como The North Face, Coyuchi y Prana han enviado a sus equipos de diseño a trabajar con The Renewal Workshop (El Taller de Renovación), el cual ayuda a las marcas a restaurar prendas para que recuperen su condición inicial. Los diseñadores han aprendido sobre como reparar un producto y los principios del diseño circular — y, crucialmente, la residencia sumergible ofrece un modelo para lograr pensar diferente sobre cómo resolver una situación o problema.  El propósito de estas residencias es la de proveerle a los diseñadores un mejorado entendimiento de cómo sus productos se gastan con el tiempo.  Una apreciación mucho más sofisticada de cómo una prenda se rompe o sucumbe ante la abrasión que lleva a mejores diseños — y productos que duran mayor tiempo.

Considerando que una cooperación más cercana con los suplidores puede ayudar a resolver los temas de los diseños de estudio, puede también ayudar a generar una apreciación más clara sobre los retos sociales y ambientales durante el proceso de manufactura. Un buen número de marcas están liderando el camino al asociarse con comunidades que ofrecen sus productos de forma directa, así como la marca de zapatos Veja o Kate Spade y su programa de propósito en Rwanda.  Existe una filosofía subyacente de hacer a un lado formas perversas de pensar “lo que no se ve, no se piensa” a través de la industria de la moda. Las marcas progresivas desean entender el ambiente humano y los costos ambientales y retos éticos de sus cadenas de suministros, no volver su mirada hacia otra parte.

Las visitas sumergibles apoyan el proceso fundamental de construir relaciones personales con los trabajadores al principio de la cadena de suministros.  Los diseñadores aprenden a apreciar de forma más completa las repercusiones humanas de cada buena decisión que toman.  De acuerdo a comentario hecho a Vogue Business para la historia de Junio por el anterior ejecutivo de sourcing, Roger Anglin, sobre cómo combatir el racismo en la cadena de suministros, “La cadena de suministros es sobre personas.  Se tiene que pensar en los suplidores como personas que viven a la vuelta de la esquina”.

Pequeñas Elecciones de Diseño Pueden Contener Grandes Impactos

Ioli Tzouka, Diseñador Senior y Director de Sostenibilidad de State Bags, fue uno de los estudiantes de Parsons que visitó suplidores en Sri Lanka con Remake en el 2017.  Allí pudo ver los significativos efectos del sube y baja de elecciones de diseño aparentemente menores. Desperdicio amontonado cuando la tela debe ser cortada para lograr acomodar hasta los más mínimos trabajos de decoración de un diseño.  Los trabajadores debían trabajar tiempo extra para lograr cumplir con los detalles de cada orden. “Cuando deseas crear un pequeño bolsillo de cuero, realmente no te pones a pensar en el impacto que esto causará, como el hecho de cuánto material se necesita botar”, indicó. “Sí este tipo de pantalón requiere tres tipos de costura cuánto tiempo conllevará eso”?

Ahora Tzouka trata de mantener el desperdicio al mínimo mientras diseña y, considera cada detalle de un producto para analizar qué tanto le llevará a un trabajador involucrado en su producción. Por ejemplo, la elección de un material no tóxico puede conllevar un doble beneficio – reducción de la contaminación ambiental, expresa y, es más sano para las personas que trabajan con el material a diario.

También piensa sobre el costo humano y los tiempos de entrega.  Tzouka escuchó de varias mujeres en Sri Lanka sobre su preocupación en lograr terminar una orden de miles de chaquetas para poder cumplir con una fecha de entrega de un mes, con deducción en sus pagos si se cometían errores por muy mínimos que fueran.  “Cómo puedo ir y demandar algo que se debe manufacturar en menos de un mes”? consulta.

Marcas tales como Eileen Fisher y Stella McCartney han identificado beneficios claros del hecho de permitir mayor tiempo para todos los pasos involucrados en la producción de la moda, desde muestras de telas hasta la exportación.  Esto es a veces crucial para reducir el impacto ambiental y aliviar el estrés sobre la carga laboral colocada sobre los suplidores.

Todas las marcas se podrían beneficiar al retroceder un poco y pensar sobre las potenciales consecuencias de los requerimientos solicitados, por muy mínimos que sean, dice Yvonne Watson de Parsons. “Cada vez que un diseñador hace un cambio, aunque sea uno mínimo, causa más trabajo y tiempo extra.  A veces, esto significa tiempo extra sin pago”.

Para Tzouka, otra impresión que quedó del viaje a Sri Lanka, vino de las conversaciones sostenidas con las personas en las oficinas de las fábricas, responsables de comunicarse con las marcas.  Aprendió que muchas veces ellos mismos son personas que aspiran ser diseñadores y, cuentan con ideas inteligentes sobre los diseños que tienen encomendados producir. Esa experiencia ha dejado pensamientos de cómo se involucra en su rol con la fábrica indicada. “Siempre solicito su opinion sobre cosas.  Me dirán que esta es la forma en la que se diseña aquí.  No va a funcionar, o llevará el uso de demasiado material o, llevará mucho tiempo, podemos sugerir esto”.

Esto podría sonar como sentido común, pero permanece como un acercamiento atípico dentro de una industria que opera mayormente a través de una dirección de comunicación entre las marcas y los suplidores.   Esta dinámica de una sola vía ha sido resaltada durante la pandemia del Covid-19, con varias marcas cancelando órdenes en vez de entablar un diálogo y encontrar la manera de compartir su dolor con los suplidores.

La buenas prácticas éticas, invariablemente están conectadas con las marcas que han sostenido una relación cercana con sus suplidores o que son dueñas de su propia fábrica y emplean a las personas que manufacturan sus productos, en vez de fabricarla fuera con una mano de obra más barata.

Los viajes de aprendizaje sumergibles pueden ayudar a marcar el camino para las marcas a partir de aquí dice Watson.  El proceso sumergible puede cambiar la actitud hacia la relación con los suplidores.

Para diseñadores como Ioli Tzouka, ese cambio no será pronto: “Desde los inicios de la colonización, hemos tratado al resto del mundo como una fábrica gigante, como un proveedor de cosas que obtenemos por nada y, no proveemos nada a cambio." 

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